Su alma no podía soportarlo, observó sus manos con detenimiento, elevó la mirada y descubrió su imagen el enorme ventanal, desdibujaba por la penumbra del salón.
- Café?
- Si, gracias.
Del bolsillo izquierdo de su saco; tomó la carta releída infinitas veces.
"Amor... si solo las palabras bastaran para corregir nuestros silencios… si la ausencia de palabras pudieran tallar en el aire, en tu alma, en mi alma, el amor no escrito... tus silencios y mis silencios, nos arrebatan el amor".
Te ama por siempre Soledad.
Sus ojos húmedos sostenían el último minuto de su existencia.
Bebió el café, guió sus pasos hacía la puerta de salida.
La noche era fría, llovía, abrió el paraguas... sus pasos lentos no dejaron huellas en la ciudad…
No hay comentarios:
Publicar un comentario